EL DENOMINADOR COMÚN DEL ÉXITO

Albert E.N. Gray, autor del libro “El Denominador Común del Éxito”, fue un ejecutivo de la Compañía de Seguros Prudencial de América. Contaba con 30 años de experiencia como agente de ventas, así como instructor de fuerzas de ventas. Su principal obra es el “El Denominador Común del Éxito”, documento que ha influido en importantes oradores y motivadores de nuestro tiempo, incluido Stephen R. Covey, autor del Best Seller Los 7 Hábitos de las Personas Altamente Efectivas.

El Denominador Común del Éxito, aunque fue escrito en 1940, mantiene un mensaje que suena actualizado e inspirador y si bien fue originalmente dirigido para vendedores de seguros de vida, su contenido es adecuado para todo tipo de profesiones no tan sólo las ventas y debería ser lectura obligatoria para las personas que buscan el desarrollo en su vida ejecutiva, personal o espiritual. Ahora veamos algunas de sus ideas clave.

EL DENOMINADOR COMÚN DEL ÉXITO

En su libro Albert E.N. Gray menciona que fue convocado para un puesto ejecutivo dentro de una gran compañía de seguros. El puesto requería supervisar y dirigir los esfuerzos de un gran número de personas que intentaban lograr el éxito, sin embargo, él no sabía cuál era el secreto del éxito.

Por supuesto, como la mayoría del mundo, a Gray se le había educado en la creencia popular de que el secreto del éxito era el trabajo duro, pero él había visto a tantos hombres trabajar duro sin tener éxito y a hombres que sin trabajar duro lo lograban, situación que le convenció de que trabajar duro de por si, no era el secreto, aunque en la mayoría de los casos podría ser uno de los requerimientos.

Para la preparación del documento Gray revisó biografías, autobiografías y todo tipo de documentación relativa al logro de éxito hasta que finalmente llegó a un punto en el que se dio cuenta de que el secreto que estaba tratando de descubrir no solo era lo que los hombres hicieron, sino más bien lo que los hizo lograrlo:

El denominador común del éxito — el secreto del éxito de todas las personas que alguna vez fueron exitosas, radica en el hecho de que él o ella se formaron el hábito de hacer las cosas que a los fracasados no les gusta hacer.

Me parece que vale la pena reiterar la frase: A lo largo de la historia, las personas exitosas han tenido el hábito de hacer las cosas que no necesariamente les gustaba hacer. Las personas exitosas estaban más interesadas en el resultado de su trabajo, que en sentirse bien mientras lo realizaban.

EL ÉXITO LO DEFINE EL ENFOQUE EN EL RESULTADO

En el segundo punto de interés, Gray presenta el hallazgo de que a la gente de éxito le interesa más la obtención de un resultado agradable, que la búsqueda de confort en la realización de una acción y nos lo presenta de una forma simple:

[Mi investigación me demuestra que] La gente de éxito está influenciada por el deseo de obtener resultados agradables. Por otra parte, los fracasados están influenciadas por el deseo de métodos agradables y en esa búsqueda, están dispuestos a conformarse con los resultados que se pueden obtener haciendo las cosas que les gusta hacer.

Si tomamos lo que dice el autor, nos damos cuenta de que la motivación hacia el resultado hace que algunas personas puedan levantarse a primera hora todos los días para cumplir con sus objetivos de salud, aprendizaje, espiritualidad entre otros. Las personas exitosas en cada uno de estos contextos están más motivadas por los resultados agradables de sus acciones es decir en conseguir bajar de peso, avanzar en su carrera profesional o en lograr una mayor conexión interna que en la búsqueda de “métodos agradables” para un logro “razonable”.

Parece ser que a la gente de éxito le entusiasma más lo que se han comprometido a crear lo que les da la fuerza para tolerar cualquier incomodidad que se pueda producir en la búsqueda de los resultados esperados.

EL TENER UN PROPÓSITO PERMITE CONTINUAR

Todos conocemos personas inteligentes que no han llegado muy lejos, porque comienzan una actividad y no tienen la suficiente regularidad para llevarla a cabo durante todo el tiempo necesario para que produzca el resultado esperado. Por otra parte, todos conocemos personas que no tienen las mismas capacidades, no tienen los mismos recursos ni accesos y sin embargo han sido capaces de lograr algo importante en la vida. Gray nos presenta una respuesta a la pregunta a ese ¿Por qué?

¿Por qué los exitosos son capaces de hacer cosas que no les gusta hacer mientras que los fracasados no lo hacen? Porque los exitosos tienen un propósito lo suficientemente fuerte como para hacerlos formar el hábito de hacer cosas que no les gusta hacer para alcanzar el resultado que quieren lograr.

Conozco personas que intentaron dejar de fumar, bajar de peso o llevar una vida más planificada en reiteradas ocasiones pero algo no les permitía seguir adelante hasta que un diagnóstico médico, una meta, un propósito superior aparece que les hace lograr el objetivo buscado y pasar a través de las incomodidades del proceso que entregan el resultado agradable.

Para ser capaces de hacer cosas que no nos gustan, pero que nos hacen bien o nos conducen a nuestro objetivo, debemos buscar y cultivar un fuerte propósito.

Tómese un minuto y responda las siguientes dos preguntas:

¿Qué único hábito debería implementar hoy para tener una vida más cercana a su ideal?

¿Cuál es el propósito qué le impulsará a seguir adelante?

LO FÁCIL NO CONTRIBUYE AL PROPÓSITO

Una idea clave del libro es que los seres humanos tendemos a buscar el camino más fácil, y no necesariamente el que más genera crecimiento. Parece ser fácil adaptarse a situaciones que no son las que deseamos, en lugar de buscar el desarrollo de capacidades para lograr lo que nos merecemos:

[Mi experiencia me dice que] es más fácil que nos adaptemos a las dificultades de mantener una vida pobre, que al ajustarnos a las dificultades de crear una vida mejor. Si tienes alguna duda de lo que presento, solo piensa en todas las cosas que estás dispuesto a renunciar, para evitar hacer las cosas que te incomodan o no te gusta hacer.

¿A qué cosas estás renunciando hoy (ventas, salud, desarrollo profesional, etc.) con tal de evitar lo que no te gusta hacer?

FORME CONSCIENTEMENTE BUENOS HÁBITOS O ESTARÁ FORMANDO MALOS

Un estudio reciente de la Universidad de Duke en los Estados Unidos demuestra que cerca del 40% de las decisiones que tomamos diariamente vienen direccionadas directamente por nuestros hábitos. Situación que confirma la afirmación presentada por el autor:

Cada uno de los requerimientos para el éxito se adquiere a través de la incorporación de un hábito. Primero formamos hábitos y luego los hábitos forman futuros. Si usted no forma deliberadamente buenos hábitos, entonces inconscientemente estará formando malos. Usted es el tipo de persona que es porque se ha formado el hábito de ser esa clase de persona, y la única manera que puedes cambiar eso es a través de la formación de nuevos hábitos.

La tesitura de este párrafo podría ser descrita como “Primero nosotros formamos nuestros hábitos y luego nuestros hábitos nos forman a nosotros”.

ESCOJA HOY UN HÁBITO Y REPÍTALO MAÑANA

A través de nuestro trabajo, nos encontramos una y otra vez el hecho de que es preferible intentar adoptar una disciplina o hábito hasta incorporarlo, para luego comenzar con el siguiente. En el cambio personal y organizacional parece que el adoptar menos disciplinas será más efectivo (Las Cuatro Disciplinas De La Ejecución). Albert Gray complementa esta definición incorporándole un propósito en un proceso de cuatro pasos:

  • Primero: Escoja un hábito hoy
  • Segundo: Conéctelo a su propósito
  • Tercero: Ejecute la actividad hoy
  • Cuarto: Repítalo mañana

Cualquier decisión que tome será simplemente una promesa para si mismo, que no vale nada a menos que se haya formado el hábito de llevarla a cabo y mantenerla. Y no se formará el hábito de hacerlo y mantenerla a menos que desde un principio la vincule con un propósito definido que se pueda lograr manteniendo la decisión. En otras palabras, cualquier decisión que tome hoy debe volver a tomarse mañana, y el día siguiente, y el siguiente, y así sucesivamente. Y no solo tiene que tomarse todos los días, más bien debe cumplirse todos los días, ya que si pierde un día en el mantenimiento de la decisión, deberá volver atrás y comenzar todo de nuevo. Pero si continúa el proceso de hacerlo todos los días finalmente despertará una mañana siendo una persona diferente, viviendo en un mundo diferente y se preguntará qué le ha sucedido a usted y al mundo en el que solía vivir.

De esa forma terminamos este libro “El Denominador Común del Éxito” de Albert E.N. Gray, Si usted, como yo desea tener un futuro promisorio, entonces recuerde que el secreto del éxito de todas las personas que alguna vez fueron exitosas, radica en el hecho de que él o ella se formaron el hábito de hacer las cosas que a los fracasados no les gusta hacer.

By | 2018-11-13T18:51:15+00:00 noviembre 13th, 2018|Sin categoría|Comentarios desactivados en EL DENOMINADOR COMÚN DEL ÉXITO